La réplica de los modelos paternos.
Se repiten las arengas sin sentido porque los hijos no tienen criterio.
Se les cercena la opinión
La mentalidad del borrego que no cuestiona su camino, ni al pastor que lo lleva
Que no piensa por sí mismo, sino que delega las decisiones para no asumir las consecuencias de estas
Familias enteras tan comprometidas con la inmutabilidad que perpetúan modelos obsoletos de crianza, de pensamiento.
Gente tan maltratada que tiene el ataque como única respuesta a cada interacción social.
continuará...
DE LOS QUE QUIEREN AMORES COMO LOS DE LOS PERROS.
“amor como el de los perros”
y no es solo porque no soy muy fan de tener mascotas, sino porque de los amores que no son amores, entra el de los perros.
En cada ocasión que escucho que desean que el amor de sus parejas presentes o futuras sea como el de las mencionadas mascotas, me recorre un frío aterrador por cada parte del cuerpo, porque ya se lo que sigue a continuación.
El discurso se extiende a que los perros todo lo soportan, no importa que los trates mal, ellos igual te aman por encima de ellos mismos ¿en serio consideran normal que puedas maltratar a alguien y que te siga amando igual? Se refuerza con esta comparación la idea de que en el amor hay una víctima y un victimario. Que el amor verdadero es el que sufre, aguanta malos tratos, que puedes abandonar y privar de cariño y aun así es su deber estar para ti, en una sumisión enfermiza, si es que el termino de por si no es redundante.
Cuando se romantiza el amor de los perros, se romantiza la idea distorsionada de que su nobleza radica en lo que es capaz de aguantar, porque de manera consiente e inconsciente eso es lo que a muchos les gustaría, que el amor se diera como y cuando quieran, bajo los términos de su egoísmo e indiferencia, porque no quieren amar a alguien a quien “no puedan controlar”.
No hay nobleza en dejarse maltratar, no se es mejor persona por dar amor a quien no te lo da; no amas más, si aguantas malos tratos, solo te amas menos o no te amas. Porque si esperas como resultado de tus sacrificios, que el otro algún día te lo agradezca, por adelantado te afirmo que nadie agradece lo que no ha pedido.
Y si la recompensa es perderte a ti en ese camino, ¿ese es el amor que quieres? ¿Uno condicionado a tu obediencia, a tu sumisión y anulación?
El despertar de la conciencia nos invita a amar en libertad, a liberarnos del condicionamiento de que para amar hay que sufrir, ¿quién te ama te hace llorar? De felicidad, sí.
Pero quien te ocasiona dolor no te ama, ni podrá amar a nadie más que a sí mismo; cambiemos el concepto de que el amor ideal es como el de los perros y dejemos de paso de tratar a los perros como objetos que nos deben afecto a pesar de nuestra indiferencia.
Cuando no tengas nada bueno que decir, mejor no digas nada
Ya hay demasiados refranes a lo largo de la historia que de alguna u otra manera nos llevan a la misma reflexión, y sin embargo, continuamos haciendo caso omiso.
De pronto esa confusión que se ha generado con el hecho de ser sincero y que como todo lo han llevado al extremo, pasan de ser sinceros a ser verdaderos cretinos y cretinas, que creen tener la verdad revelada de la vida y situaciones de los demás.
Estamos educando a una generación de pequeños cretinos y cretinas, que hablan mal de los demás, que se odian tanto que reflejan ese odio en otros, hiriendo con palabras con tal de quedar bien con algunos, nadie les ha dicho que lo único que logran es apartarse de su humanidad y crear brechas entre ellos y las personas.
Expresiones de descalificación han reemplazado los saludos; la charla sobre temas divertidos o importantes es sacada de la mesa, para darle lugar al chisme (que bajo ningún concepto es bien intencionado).
Lo gracioso del asunto es que no somos poseedores de verdades, pero lo escalofriante de todo esto, es que esta clase de comportamientos son inculcados desde las familias y para ser usado en contra de los mismos familiares, desde ahí podemos sospechar con certeza que así se relacionan con todas las personas dentro de sus círculos cercanos.
¿Eso es lo que queremos ser? ¿personas con cero calidad humana, con cero empatía?
Eso es lo que estamos siendo, estamos popularizando ser malas personas, blindados con un escudo de falsa honestidad. Decir lo que piensas es bastante valido en cuestiones de expresar ideas y posturas, pero eso no nos otorga el derecho de minimizar o ridiculizar a nadie a nuestro lado o a nuestro alrededor.
Es preferible guardar silencio antes de humillar, antes de menospreciar, de hacer comentarios hirientes, solo porque a ti te parece gracioso; si no tienes nada bueno que decir, no digas nada; nadie nunca ha salido lastimado por no recibir un cumplido, pero si hay suficientes personas con heridas abiertas a causa del veneno de palabras malintencionadas.
De pronto esa confusión que se ha generado con el hecho de ser sincero y que como todo lo han llevado al extremo, pasan de ser sinceros a ser verdaderos cretinos y cretinas, que creen tener la verdad revelada de la vida y situaciones de los demás.
Estamos educando a una generación de pequeños cretinos y cretinas, que hablan mal de los demás, que se odian tanto que reflejan ese odio en otros, hiriendo con palabras con tal de quedar bien con algunos, nadie les ha dicho que lo único que logran es apartarse de su humanidad y crear brechas entre ellos y las personas.
Expresiones de descalificación han reemplazado los saludos; la charla sobre temas divertidos o importantes es sacada de la mesa, para darle lugar al chisme (que bajo ningún concepto es bien intencionado).
Lo gracioso del asunto es que no somos poseedores de verdades, pero lo escalofriante de todo esto, es que esta clase de comportamientos son inculcados desde las familias y para ser usado en contra de los mismos familiares, desde ahí podemos sospechar con certeza que así se relacionan con todas las personas dentro de sus círculos cercanos.
¿Eso es lo que queremos ser? ¿personas con cero calidad humana, con cero empatía?
Eso es lo que estamos siendo, estamos popularizando ser malas personas, blindados con un escudo de falsa honestidad. Decir lo que piensas es bastante valido en cuestiones de expresar ideas y posturas, pero eso no nos otorga el derecho de minimizar o ridiculizar a nadie a nuestro lado o a nuestro alrededor.
Es preferible guardar silencio antes de humillar, antes de menospreciar, de hacer comentarios hirientes, solo porque a ti te parece gracioso; si no tienes nada bueno que decir, no digas nada; nadie nunca ha salido lastimado por no recibir un cumplido, pero si hay suficientes personas con heridas abiertas a causa del veneno de palabras malintencionadas.
Cuando los profesores son cretinos y las universidades les dan licencia.
Cuando los profesores son cretinos y las universidades les dan licencia.
Cuanto hay que agradecer al feminismo y cuanto hay que aguantar por cortesía del machismo, pero pasa que todavía tenemos en las aulas de clase docentes entregados a una labor, no de la educación precisamente, a la labor de ser unos completos cretinos.
He descubierto que el modus operandi del cretino es hablar mucho de nada, hacer poco de lo mismo y mantener una fachada de utilidad, que sus acciones no sustentan.
Poco molesta no estoy con las situaciones a las que las mujeres de cualquier edad estamos expuestas, y es que el machismo está tan incrustado en la mentalidad de ciertas personas, que creen que sus ofensas son gracia.
Las mujeres no tenemos espacios seguros, y no es alarmismo, es algo que es cierto, en todos los lugares somos víctimas de atropellos por parte de quienes creen tener la verdad revelada sobre las posiciones que todos deben ocupar, menos la de ellos mismos, estos personajes deberían estar vetados de las aulas académicas, son un peligro y las universidades no deberían tener contemplaciones con ellos.
La violencia hacia las mujeres no es chiste, pero a la gran mayoría le da muchísima risa; resulta divertido un profesor que luego de haber sido puesto en evidencia mediante PQRS, se burle de lo denunciado y a tono más de burla, diga en clase “vayan y pónganme más PQRS”.
Esa seguridad solo la da saberse impune, debido a que la universidad lejos de contener y corregir su comportamiento, le ha dado vía libre y le ha demostrado que las quejas de las estudiantes son para ignorarlas.
La violencia en ninguna de sus formas es chiste, las mujeres no tenemos que soportar en las aulas de clase “chistes verdes” o “subiditos de tono” por parte de un docente, que disfraza su trato vejatorio con las risas cómplices de los demás estudiantes que piensan igual.
Está tan normalizado el acoso, los malos tratos, que se olvidan que esas mujeres compañeras de clase, se sienten ofendidas, ridiculizadas…pero que no es importante, mientras a la mayoría le da risa.
Que la mayoría aplauda algo, no lo hace correcto, solo nos coloca en la posición de que nuestro entorno ha normalizado la violencia, que las universidades no son sitios seguros y que hay una permisividad implícita en actuaciones ineficientes por no decir nulas, para detener esta clase de comportamiento.
A mi amor bonito
Muchos meses queriendo poner en palabras nuestra historia, que inició como dices tú: “en un mar de leva, propiciado por una doncella”.
De otra manera, no podía haber sido, sin esa intervención, lo más probable es que nuestros caminos no se hubieran cruzado, aunque al parecer, estábamos destinados a encontrarnos.
Me casé con mi amor bonito, con el hombre de mis sueños, describirte es un ejercicio que a ojos de quienes no te conocen solo se ve como una fantasía, pero tú y yo sabemos mi especial relación con el universo y como de las maneras más inesperadas me concede cada deseo del corazón.
Sé que no fue fácil, que no te la puse fácil, pero de alguna manera sanaste cada herida, secaste lágrimas, abrazaste miedos y amaste el paquete completo, mi manera de ser, de pensar, de hacer las cosas, mi extraña manera de demostrar afecto y sin darme cuenta, no dejaba de sonreír y por primera vez me sentí plena, tranquila y absolutamente feliz.
Gracias por cada día, por cada canción, por cada libro, por cada abrazo, por cada beso, por la paciencia y la inteligencia para enamorarme, por hacerme sentir el ser humano más amado y admirado, por ver a este vasito de electro plata como la joya más valiosa.
Por salir por lapiceros, por reírte de mis manías y gozártelas completas, sin querer cambiar ninguna de ellas, por ver la misma película muchas veces, por abrirnos el corazón a mi pelaita y a mí.
Por la ceremonia tan hermosa que vivimos, que no hubiera sido posible, si no amaras realmente la forma en que veo la vida y el mundo; por subir a la tarima desde el primer día, por ser un bandido que se lanzó a robarme un beso, por bailar hasta el cansancio, por mirarme cada día como una bendición.
Porque ya no siento que hay algo de malo conmigo, porque ser una oveja negra es lo que admiras de mí.
Que ese amor, bendecido por los cuatro elementos, dure por el tiempo de vida de ambos y no me cansaré de decirte, que, si tuviera que cometer todos los errores que cometí a lo largo de la vida, para llegar a ti, los cometería todos y cada uno de ellos.
Hoy somos las lecciones aprendidas de nuestros fracasos, somos esa pareja que muchos creen que lleva años, somos una pareja hecha en el cielo. Las novelas que no vi, no me hicieron falta; no tuve que renunciar al príncipe azul, no me tuve que conformar, no tuve que editarme, ni ser prudente, ni ser menos, ni cerrar el pico, al final de ese camino estabas esperándome con ilusión.
Amo y admiro tú inteligencia, tu disciplina, tu paciencia, amo todo de ti.
Quien persevera alcanza y quien insiste también, me salí con la mía, me casé con mi amor bonito, con el hombre de mis sueños.
De otra manera, no podía haber sido, sin esa intervención, lo más probable es que nuestros caminos no se hubieran cruzado, aunque al parecer, estábamos destinados a encontrarnos.
Me casé con mi amor bonito, con el hombre de mis sueños, describirte es un ejercicio que a ojos de quienes no te conocen solo se ve como una fantasía, pero tú y yo sabemos mi especial relación con el universo y como de las maneras más inesperadas me concede cada deseo del corazón.
Sé que no fue fácil, que no te la puse fácil, pero de alguna manera sanaste cada herida, secaste lágrimas, abrazaste miedos y amaste el paquete completo, mi manera de ser, de pensar, de hacer las cosas, mi extraña manera de demostrar afecto y sin darme cuenta, no dejaba de sonreír y por primera vez me sentí plena, tranquila y absolutamente feliz.
Gracias por cada día, por cada canción, por cada libro, por cada abrazo, por cada beso, por la paciencia y la inteligencia para enamorarme, por hacerme sentir el ser humano más amado y admirado, por ver a este vasito de electro plata como la joya más valiosa.
Por salir por lapiceros, por reírte de mis manías y gozártelas completas, sin querer cambiar ninguna de ellas, por ver la misma película muchas veces, por abrirnos el corazón a mi pelaita y a mí.
Por la ceremonia tan hermosa que vivimos, que no hubiera sido posible, si no amaras realmente la forma en que veo la vida y el mundo; por subir a la tarima desde el primer día, por ser un bandido que se lanzó a robarme un beso, por bailar hasta el cansancio, por mirarme cada día como una bendición.
Porque ya no siento que hay algo de malo conmigo, porque ser una oveja negra es lo que admiras de mí.
Que ese amor, bendecido por los cuatro elementos, dure por el tiempo de vida de ambos y no me cansaré de decirte, que, si tuviera que cometer todos los errores que cometí a lo largo de la vida, para llegar a ti, los cometería todos y cada uno de ellos.
Hoy somos las lecciones aprendidas de nuestros fracasos, somos esa pareja que muchos creen que lleva años, somos una pareja hecha en el cielo. Las novelas que no vi, no me hicieron falta; no tuve que renunciar al príncipe azul, no me tuve que conformar, no tuve que editarme, ni ser prudente, ni ser menos, ni cerrar el pico, al final de ese camino estabas esperándome con ilusión.
Amo y admiro tú inteligencia, tu disciplina, tu paciencia, amo todo de ti.
Quien persevera alcanza y quien insiste también, me salí con la mía, me casé con mi amor bonito, con el hombre de mis sueños.
La interpretación concebida bajo esquemas cerrados
Hagamos un ejercicio, imaginemos la siguiente escena:
- Mamá: ponte el suéter
-Hija: no quiero, no tengo frío
-Mamá: no me importa que tú no tengas frío, ponte el suéter porque yo lo digo y porque yo a tú edad en el mes de noviembre siempre tenía frío.
Y pues bueno, eso es la interpretación concebida bajo esquemas cerrados, condensada en un episodio de la cotidianidad.
Wolfang Iser ha escrito sobre la hermenéutica que (2005, p. 29 sts.), la interpretación siempre será una traducción, una forma de transformar algo en otra cosa.
Para adentrarnos a este tema, empecemos por definir el término “hermenéutica” La Hermenéutica, proviene del verbo griego “hermeneutikos” que significa interpretar, declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión.
“Se dice que nació con la mitología griega como un ejercicio informativo y comunicativo de Hermes, el mensajero de los dioses, quien ejerció la tarea de llevar y traer amonestaciones, anuncios o profecías entre los hombres y los dioses, convirtiéndola en una actividad práctica, en contraposición a un sistema filológico, como hoy los entendemos”.
Si nos remitimos a la interpretación del mito y lo que significa Hermes, con fines de entender la simbología de este personaje, debemos empezar por mencionar las fortalezas o características de este, que a mi forma de ver son: la diligencia, la innovación, el ingenio, la inteligencia práctica, la mediación, la capacidad de hacer ligero el mensaje, hacerlo entendible.
Sería entonces el hermeneuta una persona que se dedica a interpretar el sentido de los mensajes, propiciando su comprensión, mediando en los posibles conflictos (no todas las interpretaciones son positivas para alguna o para todas las partes y esto lo sabe de antemano), procurando una función normativa adecuada ¿estamos debatiendo temas de relevancia social y aterrizados temporalmente? ¿estamos los estudiosos del derecho ajustándonos a las características simbólicas del mito? ¿los legisladores están haciendo claro el mensaje para todos, de los comportamientos sociales que se pretenden ajustar a las normas?
Lo que es trascendente para unos, no lo es para otros, pero la trascendencia y la necesidad son dos cuestiones muy distintas. Vemos como nuestro país sigue legislando sobre temas bajo la óptica de la moral religiosa imperante, la cristiana; se nos ha complicado sacar la religión del derecho, tanto así que al ser promulgadas cierta clase de leyes, los medios de comunicación aún le piden a un miembro de la iglesia que opine sobre ella, ejercen presión sobre sus feligreses con tanta vehemencia que logran cambiar la opinión de comunidades enteras, lo paradójico es que nuestra constitución dice que hay libertad de culto, pero el culto a la religión es uno de los esquemas más cerrados y este esquema cerrado se mantiene como base de los temas a legislar y la interpretación de las normas bajo la óptica de la religión de los legisladores, que en pleno 2.018 siguen alegando hacerlo desde “la moral” cuando la diferencia entre la religión, la moral y el derecho es bastante amplia y en ocasiones contradictoria.
Si bien las normas emanadas de cada una obedecen a disciplinas normativas, funcionan de manera diferente. Diferencia que se mantiene en las interpretaciones y fundamentos.
Desde tiempos inmemoriales no hemos podido conjugar esta triada de forma eficiente y aunque se sostenga que en nuestros tiempos, derecho, religión y moral son conceptos que ya se entienden en razón de sus diferencias, la cotidianidad nos demuestra que simple y sencillamente no.
El estudio de la Hermenéutica jurídica, es importante ya que todo análisis e interpretación de las leyes precisa de su conocimiento a fin de cumplir con el objetivo final del interprete: “desentrañar el verdadero sentido de la norma jurídica”.
El estudio y la aplicación, porque la teoría por sí sola no es eficiente, debe ser herramienta de uso, para moldear nuestro sistema legal y a través de la jurisprudencia, consolidar las visiones que se tienen, evitando las concepciones unidireccionales y uniendo la costumbre, la realidad social y el tiempo histórico y la deconstrucción de la antes mencionada triada.
Podemos partir de la idea de que estos tres tipos de normas (las morales, las religiosas y las jurídicas) contienen en ellas, los valores de cada grupo social, pero vuelve a enredarse el asunto cuando los valores son impuestos por pensamientos que se rehúsan a actualizarse, por eso, seguimos debatiendo en nuestro país cuestiones que en países desarrollados no son siquiera tema de discusión.
Desentramar los conceptos derivados de “el verdadero sentido de la norma”, es un ejercicio casi imposible y es remitirse a los conceptos jurídicos medulares que autores como Hans Kelsen, en su teoría pura del derecho y de ahí en adelante sus seguidores y sus críticos han abordado extensamente; para llegar a un acuerdo, deberíamos ampararnos en el mismo esquema de pensamiento y lo que nutre la actividad académica es la diversidad de estos mismos, por eso más que entenderlo en su carácter más amplio, el enfoque que le quiero dar en este escrito, es con respecto al origen de la discusión jurídica de ciertos temas.
La interpretación sociológica nos ubica en la necesidad temporal de diferenciar la triada, a nivel interpretativo del génesis de las discusiones, los temas a legislar, la óptica bajo la cual se hace y el lenguaje en el cual se trasmite.
Por eso deberíamos de dejar de satanizar el no estar de acuerdo, pues son los desacuerdos los que transforman la realidad en todos sus niveles, pero ¿qué pasa cuando los esquemas cerrados de pensamiento afectan las decisiones de los jueces y más aún, son las que proponen los temas a legislar?
Bajo la premisa de legislarlo todo, se legisla de más y es alarmantemente peligroso, cuando se interpreta la realidad bajo esquemas cerrados.
¿por qué nos importa, lo que nos importa? ¿por qué trasladar a lo jurídico temas religiosos?
¿por qué imponer legalmente, esquemas de pensamiento religiosos?
Sencillamente por la costumbre generalizada de convertir el pecado en delito y todos sabemos que no lo es. Los problemas de coherencia en las teorías ajenas y propias, se da cuando moral, religión y derecho se mezclan; cuando las interpretaciones de comportamientos interfieren entre sí, porque no están propiamente definidas y que pudieran presentarse en menor medida si los esquemas cerrados bajo los que se interpreta y que son distintos al derecho, se minimizaran.
Me aterra cuando en las aulas académicas y en espacios de formación de abogados, se interpretan los comportamientos humanos y la ley bajo la lupa de la religión de los docentes y de su moral, dejando poco espacio para el derecho, me aterra aún más que los estudiantes no tengamos la adecuada guía en el discurso y debate académico, perpetuamos el modelo de esquemas cerrados, ignoramos a Giorgio Del Vecchio cuando nos dice que para que exista la moral, se requiere de un solo individuo, pues no hay quien contravenga su comportamiento y su manera de hacer las cosas, en ese orden de ideas, hay moral.
Pero bajo esta óptica no hay derecho. Se reduce el derecho a la producción de normas sancionatorias para comportamientos reprochables de la religión imperante.
¿qué se diría de la reproducción masiva de esquemas obsoletos?
La imposibilidad de distinguir entre lo religioso, la moral y el derecho.
Y en consecuencia la interpretación de la vida misma, la forma en que la sociedad interactúa y lo que se requiere para hacerla funcionar Sacar la religión y la moral subjetiva de las aulas y del debate académico, no es negar el derecho del individuo a tener su religión, ni se le niega la construcción de su escala de valores, pero pretender que todos tengamos una escala de valores idéntica es contradictoria al derecho mismo.
No es un ataque a su fe, es ubicar todo en su lugar.
Es sacar nuestros temas de discusión política y las decisiones de muchos de nuestros legisladores del oscurantismo y procurar un avance sustancial en la jurisprudencia.
Objetivar la interpretación sociológica, justificarla en modelos típicos, encontrar el significado jurídico real, dando como resultado unas reglas, que no son algo distinto que la serie de sus aplicaciones.
No es suficiente saber por qué y para qué se crean las normas, es fundamentar su necesidad en las circunstancias y saber que el tiempo como contexto histórico puede modificar o anular su sentido original.
Es Otorgar significados jurídicos a los acontecimientos y en el ejercicio de la interpretación abierta rescatar las características de Hermes de la diligencia, la innovación, el ingenio, la inteligencia práctica, la mediación, la capacidad de hacer ligero el mensaje, hacerlo entendible. Dejar de concebir la interpretación bajo esquemas cerrados.
EL UMBRAL DE MERECIMIENTO
“Es como matarse por tenerle miedo a la muerte” …
La vida no es fácil y mucho menos justa, tiene tanto círculos viciosos como triángulos amorosos y traumas infantiles que llevamos a la vida adulta y a partir de ellos construimos nuestro umbral de merecimiento.
Muchas personas van siguiendo las huellas de otros porque creen que son las correctas, aceptan migajas convencidos que es mejor las migajas de algo malo que la ausencia de eso mismo.
¿son tus metas genuinamente tuyas? No todos queremos sacrificar lo mismo, las condiciones humanas y sus limitaciones, no todos pueden y quieren hacer todo, en realidad estamos operando desde un lugar que no es nuestro, porque nada de lo que decimos querer nos pertenece.
Tendemos más a evitar el dolor que a buscar el placer, por eso nos quedamos donde no nos rechazan, en vez de quedarnos donde nos aman.
Por eso cumplimos el sueño de papá de ser abogados, el de mamá de casarte de blanco, aunque nada de eso te haga feliz.
Y como eso que logramos, no era lo que queríamos, nada nos llena de satisfacción y nos deja la sensación constante de no ser suficiente y de no haber logrado nada, aunque hayamos hecho mucho, pero fue tanto de todo lo que los demás decían que debíamos hacer y no lo que resonaba con nosotros.
Invertimos en los proyectos y sueños equivocados, operamos desde el no quiero que me rechacen y no operamos desde el amor, el propio, a lo nuestro.
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